miércoles, 14 de octubre de 2015

#32 - Que una canción puede sanar, modificar una realidad, crear identidad, reunirnos…


Giulia Gaia Delfini (De a pie)
Córdoba




¿Qué te acercó a la música?
Creo que el canto brotó en mí como algo casi instintivo que traía conmigo y que me acompañó siempre naturalmente. Sin embargo, podría no haber sido mi elección la de hacer música, cantar y decir; en este camino tuvo mucho que ver una familia llena de cantores y artistas plásticos, ellos hicieron del arte un lenguaje común para mí. Mi padre es caricaturista pero ama profundamente el canto, mi madre tiene la dicha de una voz bella, grave y profunda, creo que estas son las primeras influencias que me atravesaron. Mucho después vinieron grandes músicos a llenar estas ganas de sentidos, ahí entra Mercedes Sosa mediante un casete que escuchábamos mucho en mi casa, más tarde Spinetta, Violeta Parra, Silvio Rodríguez, Atahualpa y un caudal inmenso de músicos, libros y realidades que te invitan a cantar y a expresarte por la necesidad de participar en la realidad desde el sonido y la palabra.

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
Como mencionaba antes, el canto me acompaña desde que tengo memoria, no sé cuándo empecé a cantar, si sé cuándo lo empecé a hacer a conciencia. Esto fue en mis primeras presentaciones de niña, cantando a capela para los amigos de mis papás, en reuniones de guitarras y asado. Después fueron las formales audiciones del colegio de música al que asistía, donde paradójicamente me desconecté bastante con la música, y mi definitivo encuentro es el que transito hace unos años, hoy se llama De a pie.

¿Tenés una metodología de composición y trabajo?
Creo que el proceso creativo siempre es distinto, por lo menos en mi caso. En un principio las canciones salían desde vivencias que me marcaban y realidades que me inquietaban, entonces partía desde la palabra y luego venía el juego de sonar y buscar con mi compañero Tabaré en su guitarra. Ahí, con suerte salía una melodía y entonces comenzaba a nacer una canción. Hoy en día, a veces surgen de esta forma, a veces de jugar con las palabras, a veces de una idea y otras de una melodía. Con Tabaré y De a pie (nuestra banda) componemos actualmente juntos, esa creo es otra forma de componer.  

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
El más ajeno a los prejuicios, la parte lúdica donde la canción todavía no se considera canción y por ende está libre de solemnidades. Otro momento interesante y donde yo creo que también se va macerando la canción, es en la exposición al otro, hay un aura que rodea a cada canción y el otro es un espejo que nos da claridad o confusión sobre lo que hacemos y te hace preguntarte que querés generar con cada canción, si conformidad, incomodidad o transformación.

¿De qué hablan tus canciones?
Desde problemáticas sociales hasta hechos muy personales que me atraviesan o simplemente ideas que deseo plasmar, pero siempre desde una búsqueda que intenta no caer en patrones colonizantes.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Que le sirvan a alguien, que me trasciendan si son necesarias o que simplemente habiten el instante. 

¿Cuándo empezaste tu camino solista y por qué?
Bueno, en realidad muy poco tiempo caminé sola la música, el canto necesita de otras vibraciones para sonar y estos últimos tres años sonamos con Tabaré como dúo. Con él creamos De a pie, donde hoy somos cinco los que caminamos (Yo, Tabaré Ríos, Otho Vidal, Juancho Croce y Natalia Terán).

¿Cómo ves la escena musical?
Fértil, cada vez somos más los que nos animamos y las posibilidades de hacer música son cada vez más accesibles. A su vez, estas posibilidades nos permiten elegir con mayor libertad qué hacer y cómo. Sin embargo creo que se debe seguir profundizando a nivel cultural y desde las políticas de Estado para poder ver la música desde otro lugar y que una persona que dio su vida por la música, la belleza, la palabra y por el otro, pueda tener una vejez tranquila y cuidada, no arriba de los colectivos o en las calles canjeando la risa y la música por unas monedas.   

¿Con que músicos de tu entorno te sentís emparentada?
Con los que están más allá de las discográficas, apostando y creyendo en el potencial transformador de la canción, con los que entienden que una canción puede sanar, modificar una realidad, crear identidad, reunirnos y armonizar. Bajo este concepto me siento emparentada con músicos de lo más diversos. Principalmente, con quienes tienen un respeto por nuestra música de raíz y nuestra identidad Latinoamérica.  

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Circulando espacios culturales y peñas me encontré con artistas enormes, con búsquedas nada superficiales, letras profundas, arraigados a su paisaje y con estéticas que desmontan muchas mentiras. Ésta es una identidad con la que me siento profundamente identificada. Sin embargo, Córdoba tiene una multiplicidad de identidades tan diversas como ricas y todas hacen en algún punto a la propia.

¿Un disco?
Pájaro Rojo, de Paola Bernal.

¿Una canción?
“Los tres ríos”, Sandro Rodríguez.

¿Una frase?
“Allí donde otros exponen su obra, yo sólo pretendo mostrar mi espíritu”, Antonin Artaud

¿Un espacio?
La casa del viento.

¿Con quién continúa esta serie?
Lo invito a Sandro Rodríguez →

LA MÚSICA POR SU CANCIÓN:  "LA NÁUSEA"

miércoles, 7 de octubre de 2015

#31 - De antes de nacer

Emanuel Berro
Rosario, Santa Fe



¿Qué te acercó a la música?
Me gusta pensar en que mi primer acercamiento viene de antes de nacer, en los latidos del corazón de mi vieja, en lo que me podrían haber cantado o en la música que podría haber llegado a mis oídos. Mi papá escuchaba mucha música y solía poner algún disco por las noches, antes de dormir, cuando con mis hermanas éramos chicos. Puedo nombrar eso como un acercamiento, siendo niño. Después, seguramente, el jardín de infantes, la primaria y la radio. Yo escuchaba mucha radio. Ya de más grande, fue un canal expresivo y de catarsis muy grande. Podría racionalizar mi acercamiento a la música de varias maneras, prefiero dejarlo como una multiplicidad de bellos factores.

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
Recuerdo cuando, a los siete u ocho años, agarraba una guitarra pequeña que tenía mi abuela materna y rasgueaba con la mano derecha creyendo que eso ya era “tocar” la guitarra. Ya era algo, sin duda. Podría decir que mis primeras incursiones, de manera sostenida y estable, fueron en el secundario, en dos ámbitos. Primero, en el grupo juvenil de mi colegio, cuando animábamos las misas y celebraciones o en las primeras guitarreadas. Y segundo, el profesor de música del colegio nos proponía hacer actuaciones en vivo, armar repertorios y cantar. Yo aprendí a tocar la guitarra a los trece años, con un profe particular que vivía frente a mi casa, de manera que contaban conmigo para ese tipo de actividades.

¿Tenés una metodología de composición y trabajo?
No, no la tengo aún. Hay épocas más fecundas que otras y trato de tocar algo todos los días. Como mis conocimientos teóricos de música son básicos, me manejo bastante intuitivamente, armando armonías y melodías que me gustan por cómo suenan, tratando de pasar a la guitarra cosas silbadas o cantadas. Y generalmente, si ando con una idea o intención de letra clara, trato de ir componiendo junto con la música.

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
Siempre que toco y canto alguna canción mía o de otra persona y me sale fluida, bonita, clara, es placentero para mí. También lo es el momento de la devolución, cuando quienes te escuchan te demuestran sinceramente que lo que estás haciendo les llegó, les dijo algo, les emocionó. Pero sin duda que el momento más placentero del proceso, en mi caso, es terminar una canción propia, ajustar los detalles, pulir la letra, cantarla varias veces y que ya no haya ni una palabra o un acorde que no me guste cómo quedó.

¿De qué hablan tus canciones?
Creo que sobre todo hablan de mi forma de sentipensar y de estar en el mundo. Por un lado, los temas tienen que ver con intereses o intencionalidades que me atraviesan desde siempre y que hablan de la historia personal, como pueden ser la libertad, la memoria, el amor, el recuerdo, el disfrute, el poder estar plenamente en el aquí y en el ahora. Pero también se nutren de mi visión de las cosas que pertenecen más a lo social, a lo común, a lo de todxs, como la justicia, el trabajo, el tiempo, la cotidianeidad. También es cierto que son dos realidades que están demasiado relacionadas como para separarlas. Podría agregar, a modo de resumen, que son una lectura de lo que pasó, de lo que pasa y de lo que quisiera que pase.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Espero que crezcan, que se multipliquen, que sigan siendo honestas y que sean bien recibidas, gusten o no.

¿Cuándo empezaste tu camino solista y por qué?
Pensar en el “camino solista” no me representa del todo, aunque sí me gusta pensar en que puedo compartir y defender mis canciones de manera solista, más allá de que pueda formar algún grupo algún día. Simplemente se dio, comencé a tocar mis canciones en los ámbitos más cercanos, de amigos, de militancia, con cierta urgencia de mostrar, de compartir y me fui encariñando con la idea de hacer canciones. Hoy toco mucho más de manera solista que de forma grupal, tal vez por una cuestión de simplificación y de moverme más rápido, y por qué no para ponerme a prueba a mí mismo y ponerle el cuerpo a las canciones. Pero me gusta pensar en un dúo o trío en el que hagamos canciones mías y de otrxs. El hecho de ser un grupo y estar en sintonía con otrxs también dice mucho y enriquece las canciones, es más poder.

¿Cómo ves la escena musical?
Muy fecunda, muy nutrida, con mucha diversidad de propuesta, ganas de juntarse, de conocerse y gran capacidad de autogestión de muchos cumpas. Admiro mucho a algunxs compañerxs que además de tener una propuesta musical muy bella, con mucha poesía y música, son capaces de ir construyendo su camino de manera autogestiva, aunque cueste mucho.

¿Con qué músicos de tu entorno te sentís emparentado?
Aunque me reconozco a varios años luz en lo que a dedicación y trabajo se refiere, me identifico mucho con la propuesta y la búsqueda de músicos como Lucas Heredia (Córdoba), Julián Venegas (de Rosario), Juan Aznárez (del grupo El Mayllín y el dúo Aznárez- Cortéz). Pero también disfruto y me emociono mucho con músicos como José Luis Aguirre, Ramiro González, Paola Bernal y otros, menos conocidos aún, como Sandro Rodríguez (de Salta) o Facundo Amuchástegui (de Córdoba).

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Pienso que hay búsquedas o lenguajes similares, tal vez intereses parecidos de comunicar cosas de forma similar. Hay sonoridades o estilos que se repiten demasiado, también, para mi gusto. Pero sobre todo pienso que es un momento de apertura, de diversidad, y no me animo a sacar muchas conclusiones, porque tampoco conozco tanto.

¿Un disco?
Puentes invisibles, de Lucas Heredia y Julián Venegas.

¿Una canción?
“La buena luz”, Julián Venegas.

¿Una frase?
“El mundo no es, el mundo está siendo”, Paulo Freire.

¿Un espacio?
La plaza de mi barrio: Plaza Cisneros, Alto Alberdi, Córdoba.

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De a pie →

miércoles, 30 de septiembre de 2015

#30 - Volver universal eso que está en cada uno

Mauricio Córdoba
Córdoba




¿Qué te acercó a la música?
Mi imaginación de niño, que no tenía frenos. Allá por los dos o tres años, me subían a una mesa y yo cantaba. Más adelante me volví sumamente tímido y mi refugio era las canciones de la radio, cambiaba las letras de las mismas y así obtenía mis propias canciones. A los quince años llegó mi primera guitarra, junto con Silvio Rodríguez, y me di cuenta que la música y en particular la composición de canciones era mi camino.

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
Mis primeras incursiones fueron en la escuela secundaria, entre canciones propias y del rock nacional. Luego apareció el folclore, fusionado de la mano del Chango Farías Gómez y la primera banda con amigos. Fui músico de varias bandas de folclore después. En un día de mis veinte años, lo conocí a Jorge Fandermole y entendí cuál era el rumbo de mi composición en mi búsqueda de identidad.

¿Tenés una metodología de composición y trabajo?
No tengo, a veces salen músicas y luego viene la letra, otras veces al revés. En ocasiones, alguna poesía me inspira y le pongo música, a veces salen obras instrumentales.

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
Son dos: cuando llega la inspiración y se detiene el tiempo y cuando me conecto plenamente en una actuación.

¿De qué hablan tus canciones?
Hasta ahora, fundamentalmente hablan de cuestiones muy humanas y del paisaje: personajes, cuestiones sociales, injusticias, sentimientos, experiencias de vida, del mundo interno, etcétera.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Espero que cobren vida más allá de mí y de mi paso por este mundo, eso le da sentido a mi existencia.

¿Cuándo empezaste tu camino solista y por qué?
Yo nací solista, para mí siempre fue más fácil hacer canciones propias que interpretar canciones de otros. Igual a mí me encanta tocar con otros y no tengo problemas en sumarme como músico a otros proyectos.

¿Cómo ves la escena musical?
Veo muchas cosas buenas, como por ejemplo la posibilidad que nos da la tecnología de grabar y difundir nuestra propia música, la apertura y búsqueda de nuevas estéticas sin prejuicios y la fraternidad entre músicos de diferentes géneros. Creo que faltan políticas públicas que faciliten hacer de este oficio un trabajo que nos permita vivir dignamente.  

¿Con que músicos de tu entorno te sentís emparentado?
Yo me siento emparentado con cualquier persona sensible y que se anime a mostrarse tal cual es. A eso yo le llamo ACTITUD ARTÍSTICA frente a la vida y me permite aprender con una mirada más amplia la composición del hecho artístico.

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Claro que sí, el folclore me enseñó que somos una tonada, un paisaje, costumbres, creencias, etcétera. En esa búsqueda uno encuentra la forma de cantar y escribir .De esa manera volver universal eso que está en cada uno. Esto no es fácil en tiempos donde se busca moldear las formas según el mercado, pero creo que con constancia se logra y lo mejor es que lo verdadero perdura y trasciende.

¿Un disco?
Navega, de Jorge Fandermole.

¿Una canción?
“Canto Versos”, de Jorge Fandermole.

¿Una frase?
“Para pretender el mundo es largo, para conformarse se ha inventado el jamás”, Silvio Rodríguez.

¿Un espacio?
La sombra de un algarrobo al atardecer.

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Ema Berro →

EL MÚSICO POR SU CANCIÓN: “CRECER”

miércoles, 23 de septiembre de 2015

#29 - Naturaleza sonora

Mariano Crespo
Córdoba



¿Qué te acercó a la música?
En primera instancia, mi casa. Recuerdo a mi viejo escuchando buena música y a mi vieja con la guitarra, canturriando a dúo con mi viejo. Desde siempre me gustó mucho el sonido en general, no sólo la música grabada sino la naturaleza sonora. Por eso vivo en las sierras...  

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
A los diez ya venía agarrando la guitarra que había en casa, y tomé clases particulares con un amigo de mis viejos. A los once no quise estudiar más y largué la guitarra, hasta los trece maso. Desde ahí no pare más, pero seguí solo, hasta que me vine a Córdoba a estudiar composición.

¿Tenés una metodología de composición y trabajo?
Lógicamente va pasando el tiempo de oficio y uno va desarrollando metodologías. En mi caso siempre fui un tanto rebelde de las instituciones. La facultad la deje en 3ro., pero me aportó -por decirlo de alguna manera- el ciclo básico, sería como la caja de herramientas que me estaba faltando para terminar de encontrarle la vuelta a la composición, que es lo que más disfruto ¡y más que nada la canción! Es decir, quedé en el medio entre la academia y el guitarrero orejero... Eso me gusta, porque a la hora de fluir no me siento necesariamente con el papel pentagramado... Voy al río, qué sé yo, pero tengo herramientas para luego desarrollar las ideas. Más que nada, mi inspiración es siempre desde lo visual, tratando de representar con letra y música lo que veo.

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
¡¡¡Tocar!!! Es el mayor placer. Cuando sentís que algo ya es mostrable y lo mandás, es una descarga a tierra de entre placer y miedito, tocar por primera vez una canción es un placer.

¿De qué hablan tus canciones?
Del río, de la gente que conozco, de cosas que me parecen injustas… Y también me gusta irme para el lado poético cuando me sale.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Al principio no sabía bien y, de hecho, los resultados siempre sorprenden, dependiendo la gente, el lugar y el ánimo, ¡las ganas que uno le ponga! Pero creo que la canción es una herramienta de militancia que si uno la usa con criterio, responsabilidad y le pone garra, es una buena forma de difundir lo que a uno le preocupa y crea que es necesario correr la bola... Y por otro lado, es una forma de hacer catarsis. Es decir, a través de las canciones uno desahoga penas, alegrías, y de alguna manera resuelve, haciendo públicas las cosas en vez de cargarse la espalda. La música es un ornamento que envuelve las palabras volviéndolas más atractivas. De esta forma el mensaje llega más lejos, a mi modo de ver, claro, ya que no todo el mundo te lee un libro, pero sí todo el mundo escucha música.

¿Cuándo empezaste tu camino solista y por qué?
Hace un año y medio empecé a tocar en bares y espacios abiertos, como peñas y actividades sociales, siempre de la mano de mi cumpa musical, Chachi Ramón, de Alta Gracia, que se sumó al proyecto de entrada y nunca aflojó. En realidad, por más que los temas sean ideas mías, somos un dúo ¡y ya estamos empezando a armar algunas ideas suyas! ¡¡Se viene, se viene!! El por qué fue una necesidad de mostrar una serie de temas que tenía trabados en la garganta, simplemente por trabas internas… Yo ya venía tocando por la zona de Paravachasca con Infusión Sonora, pero siempre tenía algo que me trababa para enfrentar solo los escenarios, los amigos fueron el motivo que me animó, tras su aliento constante. ¡Gracias!

¿Cómo ves la escena musical?
¡En alza! Cada vez se generan más espacios culturales abiertos a todo el mundo y cada vez es más la gente que aprecia el trabajo de los artistas independientes... ¡que somos muchos!

¿Con que músicos de tu entorno te sentís emparentado?
Los integrantes de las bandas: Infusión sonora, Sombraitoro y Bonvoyage. Chachi Ramón, Mauri Córdoba, Martín Leguizamón, Caro Herrera, Aníbal de dos lunares... Si sigo, no paro... Perdón a los que no nombré, pero básicamente, mis amigos, con los que aprendo y me nutro día a día…

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Yo vivo en La Bolsa, pero siento a Paravachasca como “el barrio” en general. Y sí, creo que desde que se viene armando el colectivo de músicos, se viene generando una identidad, no sé si tanto a nivel musical, porque es todo una gran orgía de ritmos fusionados hoy en día. Y a su vez, cada uno va encontrando su propio sello. Pero sí identidad a nivel humano, político y social. Estamos todos en el mismo viaje...

¿Un disco?
La magnífica puesta en escena del universo, de Sombraitoro.

¿Una canción?
“Chacu”, de José Quiñones.

¿Una frase?
“No para-vachasca!!!”, frase del pueblo.

¿Un espacio?
El río…

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Mauri Córdoba →

EL MÚSICO POR SU CANCIÓN: “TAPONES”

miércoles, 16 de septiembre de 2015

#28 - Donde abunda el viento

Yul Borea
Comandante Luis Piedra Buena, Santa Cruz - Alta Gracia, Córdoba.



¿Qué te acercó a la música?
En la casa de mis viejos siempre faltó música. Vengo de un pueblo muy pequeño, donde abunda el viento. Ese aire rabioso se hace escuchar. En esa casa había un wincofon y alrededor de nueve discos. Uno de ellos era un simple de Tom Jones. En uno de los lados traía el tema “El solitario”. Fantástico. Bailaba hasta descogotarme... y el viento. La radio fue importante. Roberto Carlos, Camilo Sesto, los locutores pisando temas. Los casetes de breakdance, Serú Girán, Soda Stereo, Virus, Sumo, Los Violadores, Don Cornelio y la Zona, Pixies, Sonic Youth, The Ramones, Peligrosos Gorriones, Violeta Parra, Toe...  La radio.

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
Fui al centro cultural de mi pueblo a aprender saxo. Había sólo trompetas y las clases estaban dadas por un músico que dirigía la orquesta militar. En mi pueblo había una base militar. Me fui de ahí. A los dieciocho tomé unas clases de guitarra. Me fui de ahí. Después empecé a juntarme con amigos y a hacer bandas. De ahí me voy pero siempre vuelvo.

¿Tenés una metodología de composición y trabajo?
No, la mayoría de las veces me siento a tocar la viola y cada tanto encuentro algo con lo que se me ocurre armar una canción. Después paso del entusiasmo a la desesperación y si logro concretar algo, vivo un periodo de euforia seguido de una resaca de la cual es difícil escapar. Soy un tanto adicto a este proceso... Bueno, sí, acabo de definir una metodología.

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
Cuando creo haber encontrado algo para empezar a construir eso, como un trozo de sonido donde pueda sacarme.

¿De qué hablan tus canciones?
Intento sintetizar el ideario del mundo en que vivo, hablo en primera persona.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Conectarme con otros sin tener que estar presente.

¿Cuándo empezaste tu camino solista y por qué?
En el 2011 estaba sin banda y decidí grabar canciones que tenía sin publicar para aprender a grabar en mi compu. Grabé varias canciones y un amigo de Japón me propuso editarlo en formato físico. Así fue, y lo que comencé como un ejercicio, terminó en esto que parece una carrera solista. Mi intención real es fabricar un depósito abierto de canciones, donde cualquiera pueda sacar provecho.

¿Cómo ves la escena musical?
Exuberante. Ordenada. Organizada. Dispuesta.

¿Con que músicos de tu entorno te sentís emparentado?
Nico Quintana, Luciano Foruria, Juanca Moreschi, Melón, Pipa Martín, Leo Lima, Juan Copertino Durán, Martín Leguizamón.

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Temo que en mi zona aún no puedo apreciar una identidad, escucho intentos, en donde incluso participo, pero pienso que falta laburo del fuerte. Quizás debería aclarar que a lo que a mi zona me refiero es algo muy acotado y es que temo, ando fuera de circuito.

¿Un disco?
Árido, por Triciclo.

¿Una canción?
“Click”, por El Autómata.

¿Una frase?
“Dale Rosca”... Frase que usamos de corrido en el laburo... y en todo.

¿Un espacio?
Chaco Resto bar y las casas de los amigos... La casa del Omar.

¿Con quién continúa la serie?
Mariano Crespo... Alto Locón.

EL MÚSICO POR SU CANCIÓN: “NADA ES CASUAL”

miércoles, 9 de septiembre de 2015

#27 - Solo, solo, solista real

Diego Billordo
La Plata, Buenos Aires.


¿Qué te acercó a la música?
El dolor.

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
Con una criolla, en mi pieza, llorando.

¿Tenés una metodología de composición y trabajo?
Me duele el corazón y lo saco de adentro para afuera. Aunque a veces algo me da alegría y también lo comparto.

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
Ese instante en que se unió la melodía y la letra y nace la canción, sólo sucedió setenta y seis veces en mi vida, hasta ahora. Y ojalá siga sucediendo. Sólo me quedó eso.

¿De qué hablan tus canciones?
Muchas de mis canciones dan risa, muchas veces, pero todas nacen como ya decía antes del dolor y a veces de la alegría. Entonces elegí saber burlarme de lo malo que me pasa desde ellas. También tengo temas desopilantes y temas de amor, desamor.
¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Nada.

¿Cuándo empezaste tu camino solista y por qué?
En el 2000, porque estuve tocando con gente del 95 al 2000 y me quedó mala sintonía de tener banda. Igual, como solista tuve músicos que hacían lo mío, podía verse como una banda, pero siempre fui solista. Variaban mucho, pocos duraron años, sólo uno, bah, duró años, el resto duraban meses…, un mes, una fecha, ya perdí idea de la cantidad de bajistas, bateristas, guitarristas, tecladistas y demás que pasaron. Y desde el 2014 hasta hoy, toco solo, solo, sin músicos, nada, folk, solo, solo, “solista real”.

¿Cómo ves la escena musical?
“Con ganas” de los músicos y “sin ganas” y mucha falta de respeto desde el público, periodistas y demás seres que forman la fauna rock y derivados, que la ven desde abajo del escenario pero se estilan en querer bajarte.

¿Con qué músicos de tu entorno te sentís emparentado?
Muchos, una lista gigante. Pero están ahí, en ciudades que voy, la mayoría son del interior del país. Hago sesenta ciudades al año a veces, se puede decir sesenta bandas, y  a veces más.

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Vengo de La Plata, aunque no viva más ahí. Y si existe, si la hay, La Plata tiene movida.

¿Un disco de tu entorno?
Emotivo, de Alumbra (2005).

¿Una canción?
“Nada es casual”, de Yul.

¿Una frase?
“Sólo los verdaderos llegan al final”.

¿Un espacio?
Este “______”.

¿Con quién continúa la serie?
Con Yul →

EL MÚSICO POR SU CANCIÓN: "WORALE-GUAY-BAKAN-COOL-GROSO"

miércoles, 2 de septiembre de 2015

#26 - El que me toque ocupar, ése es el mejor de los espacios

Tokarly Medina
Córdoba.


¿Qué te acercó a la música?
Mi viejo tenía una orquesta de tango, eso me llevó a desear ser músico. Y ver a Charly García salir de Seccional 13 armando un escándalo cuando era niño.

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
Agarré el bandoneón de mi viejo, y de hecho aprendí escalas y acordes. Y los vinilos de mi hermano mayor, que trabajaba de disc jockey.

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
Todo: los ensayos, cuando componés una canción que te gusta, en los recitales… Todo es disfrute, el día que no lo sea dejo de hacer música.

¿De qué hablan tus canciones?
Hay muchos elementos de los comics, de lo que siento, y a veces interpreto y me meto en un personaje de la canción.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Lo que deba pasar, estoy contento con esta época y la música, no espero más ni menos.

¿Cuándo empezaste tu camino solista y por qué?
Hace poco, grabando en casa, porque debía grabar esas canciones para no olvidarlas.

¿Con que músicos de tu entorno te sentís emparentado?
Billordo, Diegol, Círculo Polar Ártico, Leo Enmarañado, Diego Elkin, Martín Cuesta, Santos Barco.

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Se está armando siempre y va mutando todo el tiempo.

¿Un disco?
Lost Communication, Lex Luthor y los Aquazombies.

¿Una canción?
“Luces Amarillas”, de la banda Ciclope.

¿Una frase?
“Siempre seguir”.

¿Un espacio?
El que me toque ocupar, ése es el mejor de los espacios.

¿Con quién continúa la serie?
Con Billordo →

EL MÚSICO POR SU CANCIÓN: “VELOCIDAD Y RIMBAUD”