miércoles, 18 de mayo de 2016

#52 - Tomar la canción como formato para desarrollar nuestra música

Candelaria Zamar
Córdoba.

FOTO: ISI VIOLETA   


¿Qué te acercó a la música?
En realidad, siempre estuve cerca de la música, porque desde muy chica en mi entorno siempre se escuchó mucho de todo y en mi familia la práctica musical está muy presente. Tengo recuerdos muy tempranos de mis padres y mis tíos cantando y tocando, o de ser chiquita y sentarme a escuchar música mientras jugaba. Así que supongo que absorbí todo eso sin darme cuenta.

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
Creo que por haber estado en contacto con la música desde muy chica, las cosas se fueron dando paulatinamente. Siempre me gustó cantar y jugar con el piano. Cuando tenía ocho años, más o menos, empecé clases con un profesor que tenía un método muy especial porque -ahora puedo entenderlo- me hacía ejercitar mucho el oído. Si bien, seguramente no duré mucho en esas clases, creo que esas fueron mis primeras herramientas, y la verdad es que me sirvieron un montón para seguir explorando sola también, hasta más adelante ponerme a estudiar con otros profesores.

¿Tenés una metodología de composición y trabajo?
La verdad es que no tengo un método muy definido para hacer canciones. Todas empiezan de una idea musical chiquita y si me atrapa lo suficiente, la continúo. Pero si bien hay puntos en común entre la composición de una u otra canción, hasta ahora todas las que hice fueron de una manera diferente. En cambio, cuando escribo música para que otros la interpreten (más “orquestal”, por decirlo de algún modo), ahí sí soy un poco más metódica: primero trato de imaginar lo que va a sonar, ayudándome muchas veces con instrumentos y/o la computadora. También lo ideal es consultar las cuestiones técnicas con los músicos que van a tocar esa música, o al menos que toquen los mismos instrumentos para los que estoy escribiendo. Después hago bocetos que muchas veces tienen forma de dibujo o gráfico y que me sirven para tener una idea general de la pieza. Hago muchos bocetos, cada vez más específicos. A veces, si puedo, armo maquetas en la compu y todo culmina cuando llego a la partitura final.

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
En mi caso, el proceso de composición no sé si siempre es placentero, porque implica enfrentarme con la incertidumbre de lo todavía no hecho. Pero a la vez, creo que es el momento que más disfruto, porque ese vértigo tiene algo de interesante y motivador también. Y después, cuando encuentro algo que me suena bien y me dan ganas de tocarlo o escucharlo una y otra vez hasta que lo asimilo… Creo que es la mejor sensación. Después está lo lindo de interpretar la música en vivo y conectar con eso. Pero aun así, creo que el proceso de “laboratorio”  cuando estoy componiendo o grabando es el que más me gusta.

¿De qué hablan tus canciones?
De música, de pensamientos, de amor, de desamor, de humor, de contradicciones, y del espacio.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Espero que funcionen musicalmente, que se sostengan como estructuritas y que por hacerlo me gusten, fundamentalmente. Claro que es lindo si además del otro lado hay oyentes atentos y más lindo aún si esas canciones terminan por agradarles y transmitir “algo”, pero esas ya son cuestiones que no puedo controlar ni predecir, así que trato de no esperarlas.

¿Cuándo empezaste tu camino solista y por qué?
Empecé en 2012 a tocar mis canciones. Para ese entonces me di cuenta que ya tenía algunas canciones como para sacar afuera, y como justamente me costaba porque me daba mucha vergüenza, me armé de coraje (y esto en parte no habría sido posible si no hubiera tenido amigos que me alentaran a hacerlo) y empecé a tocarlas en vivo, sola con mi teclado.

¿Cómo ves la escena musical?
Veo que hay mucho y muy diverso haciéndose, y supongo que eso es un buen síntoma. Tengo la sensación que es un momento bueno para el surgimiento y el desarrollo de muchas músicas nuevas.

¿Con que músicos de tu entorno te sentís emparentada?
Francisca y los Exploradores, Rosal, Loli Molina, y en realidad todos con los que comparto el camino musical.

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Creo que muchos tenemos en común el hecho de tomar la canción como formato para desarrollar nuestra música.

¿Un disco?
Aloe, de Aloe.

¿Una canción?
“Marcial”, de Lucas Martí, cantada por Julieta Brotsky en el disco Presión Social, de Varias Artistas.

¿Una frase?
“La belleza es la eternidad contemplándose a sí misma en el espejo”, Khalil Gibrán.

¿Un espacio?
Las sierras y el río.

¿Con quién continúa la serie?
Juanga →

LA MÚSICA POR U CANCIÓN: “APARECER”

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