lunes, 12 de septiembre de 2016

#68 - Desde el valle silencioso

Fabricio Pérez
San Juan



¿Qué te acercó a la música?
Es difícil responder eso, pero supongo que es un fenómeno que sucede en casa, mi familia, mis hermanas mayores y los hits de la radio desde muy chico. A los doce, un regalo, un capricho cumplido por mi abuela: apareció a las siete de la mañana de ese cumpleaños con una guitarra que aprendí a tocar más o menos al año, cuando entré a la escuela secundaria.

¿Cuáles fueron tus primeras incursiones?
Mis amigos de colegio fueron claves, teníamos y tendremos definitivamente una relación musical. Con ellos tuve mis primeras bandas, presentaciones y recitales. Investigamos la música y los instrumentos que nos gustaban.

¿Tenés una metodología de composición y trabajo?
La composición, tocar y cantar tienen una misión bastante terapéutica en mí. Nunca quise disciplinarlas. Siempre te sorprende la música.

¿Cuál es el momento más placentero del proceso musical?
Podría decir que para mí es la aparición y el encantamiento con una melodía, una secuencia de acordes. Aunque después las olvide por un tiempo.

¿De qué hablan tus canciones?
La mayoría son bastante intimistas, hablan de la relación con la canción o con la expresión o las palabras. Inevitablemente hablan del amor, de los que quiero, del lugar en donde vivo y del mundo que quiero construir con los demás.

¿Qué esperás que pase con tus canciones?
Que puedan movilizar. Siempre esperé eso.

¿Cuándo empezaste tu camino solista y por qué?
Creo que lo inicié hace mucho, cuando aprendí a tocar. Desde ese momento me gustó crear y escribir. Pero era más desastre que hoy, ja. Después estuve en bandas de colegio. Luego hice una pausa larga: me dedique a trabajar y estudiar sobre comunicación. Mientras terminaba la carrera tuve dos bandas más, mucho más serias, y con las que pude grabar discos y tocar mucho.

¿Cómo ves la escena musical?
Yo vivo en San Juan. La escena es muy distinta a la de hace diez años atrás. Está floreciente, se renueva y se transforma. Todavía falta mucho por mejorar y experimentar, pero soy optimista.

¿Con que músicos de tu entorno te sentís emparentado?
Con muchos. Con la mayoría diría. Las bandas que escucho o con las que toco, son bandas que encarnan, queriendo o sin querer, la fusión de estos tiempos. Los músicos y compositores de esta época tuvimos acceso a muchas músicas y eso nos emparenta en la mixtura y nos permite jugar con la diversidad. 

¿Encontrás alguna identidad musical propia de tu zona o circuito?
Sí, podría decir que los compositores de acá hablan desde el valle silencioso, el desierto que nos rodea. Eso aparece en las composiciones.

¿Un disco?
Ciudades, de TOCH.

¿Una canción?
“En el infinito”, Sig Ragga.

¿Una frase?
“Canta toda la vida. Canta con emoción y al partir sentirás una brisa inmensa de libertad...”.

¿Un espacio?
Todas las instancias que se parecen a mi casa.

¿Con quién continúa la serie?
Bruno Torino Bustamante →

EL MÚSICO POR SU CANCIÓN: “SOL ROSADO”

No hay comentarios:

Publicar un comentario